Las aguas superficiales se someten a tratamiento en los acueductos donde se utilizan productos químicos que eliminan la suciedad natural y la carga microbiana causante de enfermedades. Por otra parte, el agua subterránea no suele requerir dichos tratamientos ya que el paso por las diversas capas de la tierra hace que se filtre mejorando su calidad en forma natural; sin embargo, si el agua viaja largas distancias hasta el punto de toma, podría encontrarse con descargas industriales que la contaminen gravemente y por ende ningún tratamiento será, al mismo tiempo, efectivo y económicamente viable. Las empresas de alcantarillado hacen incontables esfuerzos para devolver a los ríos aguas menos contaminadas a través de lagunas de oxidación y otros medios, pero los costos de estas operaciones sin duda los asume el usuario final.La legislación existente en los países, incluyendo el nuestro, es clara estableciendo que la responsabilidad de que le llegue agua potable a la población a través de las redes de distribución, recae sobre los gobiernos locales y las empresas proveedoras del servicio público. Mediante la ley 142 de 1994 se promulgó el nuevo régimen de Servicios públicos que pretende mejorar la eficiencia de las empresas de acueducto y alcantarillado; adicionalmente, la ley 373 de 1997 establece el programa de uso eficiente de agua potable para todo plan ambiental regional o municipal. Por otra parte, el Ministerio de Desarrollo Económico posee una completa Política Nacional de Agua potable y Saneamiento básico, mediante la cual presenta una serie de programas encaminados a aumentar la cobertura y mejorar la calidad del servicio.Pero a pesar de este amplio e importante marco legal que deberíamos conocer, la realidad es que hay demasiados factores involucrados en la disponibilidad del recurso que no dependen de los procesos de purificación de los acueductos ni de la legislación. Encontrar agua superficial en cantidad y calidad suficientes es un aspecto circunstancial, un regalo de la naturaleza que casi ningún país en el mundo posee y que lastimosamente ignoramos al punto de gastar y contaminar indiscriminadamente.
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Aquí te presentamos 10 maneras sencillas de cuidarla desde tu casa.

Fuente: Comisión Nacional de Agua
1. Coloca una o dos botellas llenas de agua dentro del compartimento de recarga del inodoro.

3. Llena la lavadora y lavavajillas a su máxima capacidad cada vez que las utilices y renueva los modelos viejos por nuevos de bajo consumo.

6. Cierra la llave de la regadera mientras te enjabonas.7. Tira los papeles y desechos en el bote de basura y no en el inodoro.








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